Salud

Curando el mal aliento o la halitosis

diciembre 31, 2018

Todos coinciden en que la mayor parte de las causas posibles de halitosis o mal aliento se localizan en la boca. En segundo lugar, están las infecciones respiratorias y otorrinolaringológicas.

Y ya por último, tenemos procesos generales (diabetes, por ejemplo), problemas de hígado o de riñones (que levante la mano el estudiante de Medicina que no esté harto de oír la dichosa frasecita “fetor urémico“).

También hay que tener en cuenta que ciertos fármacos pueden resecar la boca o variar la flora bacteriana de la boca, favoreciendo la halitosis.

No nos engañemos: muchas halitosis se resuelven fácilmente con una adecuada higiene bucal. Un buen cepillado tras cada comida que incluya toda la dentadura (no sólo sacarle lustre a la parte delantera para tener una sonrisa brillante) durante el tiempo necesario y un colutorio suave ayudan bastante a eliminar restos de comida que al ser procesados por la flora bacteriana de la boca emiten compuestos sulfurados volátiles que dan ese mal olor.

Repito que el colutorio debe ser suave y tampoco se puede abusar de él, ya que la mayoría suelen contener alcohol en su formulación y resecar la boca.

También ayuda el llevar una dieta equilibrada con bastante fruta y verdura, además de beber agua en cantidades suficientes para evitar el mal aliento en la saliva y que no pueda cumplir sus funciones. Al hilo de esto, recuerdo que quien siga la dieta Atkins o una dieta desequilibrada tendrá un aliento que tire para atrás (la explicación está en que los cuerpos cetónicos que se forman como resultado del aprovechamiento de la grasa para la obtención de energía son compuestos muy volátiles y con un olor muy característico).

Por supuesto que cuando hablo de fruta y verdura no incluyo la cebolla y el ajo, “Quien coma ajo debe hablar para abajo“, y que tampoco hay que olvidar otros alimentos como algunos quesos y el café que tienen a quedarse adheridos a dientes y mucosa bucal, siendo una materia prima excelente para que las bacterias se pongan púas a “putrificar” y desprender los dichosos compuestos sulfurados volátiles.

¿El alcohol y el mal aliento?

Pues que el alcohol reseca las mucosas y altera la flora bacteriana y el tabaco contiene sustancias olorosas como la nicotina que se quedan impregnadas en la boca. Nada que no se pueda arreglar con un buen cepillado de dientes.

Si a pesar de llevar una adecuada higiene y una buena dieta el problema persiste, es el momento de acudir al dentista para descartar problemas en la boca, como una periodontitis.

¿Y si el dentista descarta cualquier patología?

Lo adecuado es acudir al médico de cabecera para averiguar la causa, descartando las patologías más frecuentes según los signos y síntomas que presente el paciente además del mal olor del aliento.

Repito que puede dar mucho apuro acudir a consulta por esto, pero muchas veces la halitosis es un excelente signo que nos orienta acerca de diversas enfermedades; no en vano, nos pasamos la carrera estudiando cosas como “olor a manzanas verdes de la cetoacidosis diabética”, “fetor hepático”, “fetor urémico”, reconociendo el olor de un absceso de pulmón en las prácticas y un largo etc.

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